El dolor no apareció de repente. De repente decidiste escucharlo.


Carlos se agachó para coger una caja y sintió un dolor intenso en la espalda.
«Ha sido la caja», pensó.
Pero la caja pesaba poco.
Lo que no pesaba tan poco eran los meses anteriores.
Las mañanas en las que se levantaba rígido.
Las horas sentado sin moverse.
La molestia que desaparecía al caminar.
La postura que cambiaba constantemente para estar cómodo.
Y ese gesto de llevarse la mano a la espalda que ya hacía sin darse cuenta.
El dolor no siempre empieza el día en que decides prestarle atención.
Muchas veces llevaba tiempo hablando más bajo.
Tu cuerpo no te ha traicionado
Nos gusta pensar que el dolor apareció por un movimiento concreto.
La caja.
El entrenamiento.
El sofá.
La postura.
Necesitamos encontrar un culpable rápido porque así también esperamos una solución rápida.
Pero el cuerpo no funciona siempre de esa manera.
El dolor puede estar relacionado con distintos factores: la carga acumulada, la falta de movimiento, el descanso, la tensión, la forma de entrenar o la sensibilidad de la zona.
Por eso, sentarte más recto o dejar de moverte por miedo no siempre resuelve el problema.
Un fisioterapeuta no está únicamente para tratar el lugar que duele.
Está para comprender contigo cuándo aparece el dolor, qué lo modifica, cómo te estás moviendo y qué necesitas para recuperar capacidad.
Aguantar no es recuperarse
Puedes esperar.
Tomar algo.
Cambiar de silla.
Dejar de hacer determinados movimientos.
Y celebrar que hoy duele un poco menos.
Pero que el dolor disminuya no significa necesariamente que hayas comprendido qué estaba ocurriendo.
Si vuelve una y otra vez, quizá no has solucionado el problema.
Quizá solo has conseguido callarlo durante un tiempo.
Tu cuerpo no necesita que le tengas miedo.
Necesita que dejes de ignorarlo hasta que tenga que hablar más alto.
Porque el dolor no siempre aparece de repente.
A veces, de repente decides escucharlo.
Reserva tu sesión de fisioterapia. No esperes a que el dolor decida por ti todo lo que tienes que dejar de hacer.


