¿Para qué? Si tampoco me duele tanto.


Puedes trabajar.
Puedes conducir.
Puedes recoger a tus hijos. Puedes entrenar. Puedes seguir haciendo prácticamente todo.
Solo que últimamente hay cosas que cuestan un poco más.
Te levantas de la silla y necesitas unos segundos para enderezarte. Después de conducir un rato buscas otra postura. Por la mañana notas la espalda rígida. Y por la noche, cuando por fin paras, aparece esa molestia que durante el día has conseguido ignorar.
No estás tan mal.
Y quizá precisamente por eso llevas meses sin hacer nada.
El dolor no necesita detenerte para ser importante
Estamos acostumbrados a pedir ayuda cuando algo nos impide continuar.
Pero entre estar perfectamente y no poder moverte existe un territorio enorme.
Ahí viven muchas molestias de espalda.
La lumbalgia es extremadamente frecuente y, en una gran parte de los casos, no existe una única lesión estructural que explique por sí sola lo que ocurre.
Por eso, tratar una espalda no consiste únicamente en señalar dónde duele.
Consiste en entender qué está ocurriendo, cómo te mueves, qué actividades realizas, desde cuándo tienes dolor y qué factores pueden estar manteniéndolo.
Una espalda no necesita únicamente descanso
Cuando algo duele, nuestra primera reacción suele ser protegerlo.
Mover menos. Evitar determinados gestos. Esperar.
A veces tiene sentido durante un periodo breve. Pero prolongar esa estrategia no siempre ayuda.
El movimiento y el ejercicio adaptados forman parte de las recomendaciones actuales para muchos problemas de dolor lumbar.
No se trata de obligarte a hacer aquello que duele.
Se trata de recuperar progresivamente la confianza y la capacidad de tu cuerpo para moverse.
¿Cuándo puede ayudarte la fisioterapia?
No necesitas esperar a que el dolor sea insoportable.
Puede tener sentido realizar una valoración cuando la molestia se repite, cuando está modificando tu manera de moverte, cuando llevas semanas adaptando actividades para evitarla o cuando simplemente notas que tu espalda ya no funciona como antes.
La primera pregunta no debería ser únicamente:
¿Dónde te duele?
Sino:
¿Qué está haciendo que esto continúe?
Porque el objetivo no es solamente conseguir que hoy duela menos.
Es ayudarte a recuperar movimiento, capacidad y seguridad para volver a utilizar tu espalda con normalidad.
Hay dolores que llegan haciendo mucho ruido.
Otros simplemente se quedan.
Y quizá esos también merecen que los escuchemos.
Antes de que sea urgente.
En LGS Clinic realizamos una valoración individual del dolor, el movimiento y las actividades que se han visto afectadas para establecer un abordaje adaptado a cada persona.
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