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El desayuno saludable que puede estar haciendo que llegues con más hambre a las once

Foto del escritor: Especialista en nutrición
Especialista en nutrición
20 ago
1 min de lectura


Yogur. Fruta. Avena. Café.


Sobre el papel, parece un buen desayuno.


Y puede serlo.


El problema es que “saludable” no significa necesariamente adecuado para ti.


Hay desayunos aparentemente impecables que dejan una sensación de hambre apenas dos horas después. No porque te falte fuerza de voluntad ni porque necesites comer menos, sino porque quizá esa primera comida no está consiguiendo darte la saciedad que necesitas.


La cantidad, la presencia de proteína, el tipo de hidratos, la grasa, el momento del día e incluso cómo has dormido pueden modificar considerablemente lo que ocurre después.


Por eso, en consulta, una de las preguntas interesantes no es únicamente:

¿Qué desayunas?


Sino:

¿Qué ocurre contigo dos o tres horas después de desayunar?


Si a media mañana aparece hambre intensa, necesidad de dulce, cansancio o la sensación de que podrías seguir comiendo aunque acabas de hacerlo, quizá haya algo que ajustar.


No siempre necesitas cambiar completamente tu alimentación.


A veces necesitas entender por qué una comida que parece correcta no está funcionando como esperabas.

Y esa diferencia suele estar en los detalles.



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