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Recursos para cuidar lo que importa


Cuanta más seguridad necesitas, menos seguro te sientes
Comprobar. Anticipar. Revisar una vez más. Buscar seguridad puede tranquilizarnos durante unos minutos y, al mismo tiempo, hacer que cada vez la necesitemos más. La psicología explica por qué aprender a confiar puede ser más importante que intentar controlarlo todo.


Trauma psicológico y dolor físico: ¿qué relación tienen?
El dolor no siempre habla únicamente de daño. A veces también habla de un sistema nervioso que aprendió a protegerse. Comprender la relación entre trauma, miedo y dolor puede cambiar la forma en la que escuchamos al cuerpo.


Escoba mental: cuando una palabra ayuda a ordenar el ruido
pensamientos repetitivos, rumiación mental, cómo dejar de darle vueltas a las cosas, cómo parar los pensamientos, sobrepensamiento, cómo calmar la mente.


La ansiedad que te ha dado tan buena reputación
Hay una ansiedad que paraliza y otra que puede pasar inadvertida porque sigues funcionando, cumpliendo y llegando a todo. La historia de Marta nos ayuda a entenderla.


Miedo a hablar en público: sabes lo que quieres decir, hasta que tienes que decirlo
Puedes conocer perfectamente tu trabajo. Haber preparado la presentación. Saber que tienes criterio, experiencia y algo valioso que aportar. Y, aun así, unos minutos antes de hablar delante de otras personas, notar que algo cambia. El corazón se acelera. La boca se seca. Empiezas a pensar demasiado rápido. Te preocupa quedarte en blanco. Repasas mentalmente la primera frase una vez más. No necesariamente porque no estés preparado. A veces, precisamente, porque te importa hace


Tu jornada ha terminado. Tu cabeza todavía no.
Cierras el ordenador. Pero no terminas de trabajar. Mientras conduces recuerdas algo que deberías haber contestado. Durante la cena piensas en mañana. En la ducha aparece una conversación de esta mañana que quizá podrías haber gestionado de otra manera. Y cuando por fin tienes tiempo para descansar, tu cabeza decide utilizarlo para repasar todo lo pendiente. Tu jornada ha terminado. Tú todavía no. ¿Por qué no puedo desconectar del trabajo? Nuestro cerebro no funciona con un i


No estás pensando demasiado. Estás intentando que nada salga mal.
La ansiedad no siempre aparece como nervios o presión en el pecho. A veces piensa, anticipa y revisa cada decisión intentando evitar que algo salga mal. Y lo que parece responsabilidad puede terminar agotándote.


Te has acostumbrado. Ese es el problema.
Hay cosas que dejan de molestarnos no porque hayan desaparecido. Sino porque llevan demasiado tiempo con nosotros. El ruido de una carretera cuando vives al lado. Una silla incómoda en la que te sientas todos los días. O despertarte cansada cada mañana. Al principio lo notas. Después, te acostumbras. Y un día dejas de preguntarte si debería ser así. Con la alimentación pasa algo parecido. Te acostumbras a terminar de comer y sentirte hinchada. A necesitar un café para llegar


Has organizado las vacaciones perfectas. Ahora falta que aparezcas tú.
Cambiar de lugar no siempre significa descansar. Descubre cómo relajar el cuerpo, concentrarte en el presente y disfrutar realmente de tus vacaciones.


Lo que te pasó no fue para tanto. El problema es que tu cuerpo no opina lo mismo.
No todos los traumas nacen de situaciones extremas. Algunas experiencias aparentemente pequeñas dejan una huella que condiciona nuestras emociones, relaciones y respuestas. Descubre cómo reconocerla.


A veces necesitamos sentirnos mal, para poder estar mejor.
Hay cosas que llegan para hacernos sentir mejor y otras para conseguir que algo cambie. Entender para qué sirven las emociones negativas puede transformar nuestra manera de relacionarnos con el malestar.


El día que dejé la leche y el gluten pensé que había encontrado la solución.
Primero fue la leche. Después el gluten. Luego las legumbres. Cada vez comes menos cosas y, sin embargo, tu digestión no mejora. Quizá haya llegado el momento de dejar de eliminar y empezar a entender qué está ocurriendo.


Si tu espalda duele más al levantarte que al acostarte, observa esto.
Te despiertas. Y antes de llegar a incorporarte del todo aparece: ese dolor en la zona lumbar que hace que los primeros movimientos del día cuesten más de lo normal. Caminas un poco. Te duchas. Preparas el desayuno. Y, curiosamente, empiezas a encontrarte mejor. Así que piensas: “Será el colchón.” Puede ser. Pero como fisioterapeuta, antes de hablar del colchón hay algo que me interesa mucho más: ¿Qué ocurre con tu dolor durante los primeros treinta minutos del día? No import


El desayuno saludable que puede estar haciendo que llegues con más hambre a las once
Un desayuno puede parecer saludable y, aun así, dejarte con hambre dos horas después. La clave no siempre está en comer menos, sino en entender qué necesita tu cuerpo para sentirse realmente saciado


Pensar mucho no significa pensar mejor
Pensar, analizar y anticiparse puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. Hasta que deja de hacerlo. A veces no seguimos pensando porque nos falte información, sino porque buscamos una certeza que ninguna decisión puede ofrecernos.


Tu ansiedad puede ser una de las razones por las que te va tan bien
Y ese es precisamente el problema. Hay una idea sobre la ansiedad que nos hemos creído demasiado rápido: que la ansiedad te impide funcionar. No siempre. A veces hace exactamente lo contrario. Te hace llegar antes. Prepararte más. Revisarlo otra vez. Pensar en lo que podría salir mal. No olvidarte de nada. Resolver antes de que aparezca el problema. Y, visto desde fuera, eso tiene un nombre bastante atractivo: ser una persona muy competente. El problema es que nadie pregunta


El dolor no apareció de repente. De repente decidiste escucharlo.
El dolor no siempre comienza el día en que decidimos escucharlo. Descubre por qué aguantar, dejar de moverte o esperar a que desaparezca no siempre resuelve el problema.


Tu problema no es que no sepas qué comer. Es que crees que ya lo sabes.
Marta sabía perfectamente lo que tenía que comer. Fruta. Verdura. Proteína. Beber agua. Evitar los ultraprocesados. Lo había leído cientos de veces. El problema es que se levantaba sin hambre, tomaba un café, comía cualquier cosa deprisa y llegaba a casa con la sensación de que podría comerse la cocina entera. Después se enfadaba consigo misma. «Sé lo que tengo que hacer. Me falta voluntad». No le faltaba información. Le faltaba entender qué estaba ocurriendo. Porque conocer


Presumir de no necesitar un psicólogo no es fortaleza. Es desconocimiento.
Un joven empezó a trabajar en una profesión que no conocía. No buscó un maestro. No pidió consejo. No quiso aprender de nadie. Pensaba que hacerlo solo demostraba carácter. Durante meses repitió los mismos errores. Avanzaba despacio, se frustraba y culpaba al trabajo, al mercado y a los demás. Hasta que conoció a alguien que llevaba veinte años haciendo aquello que él intentaba aprender. En una conversación entendió lo que no había conseguido ver durante meses. No le faltaba


Ciática: cuando el dolor no se queda en la espalda
A veces el dolor de espalda no se queda en la zona lumbar: desciende por el glúteo, recorre la pierna y puede aprecer acompañado de hormigueo o pérdida de sensibilidad. En este artículo explicamos que puede haber detrás de la ciática, cuando conviene consultarlo y como puede ayudarte la fisioterapia.
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