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Recursos para cuidar lo que importa


Impecable
Todo lo que cuesta parecer que puedes con todo Respondes mensajes, cumples los plazos, recuerdas lo que los demás olvidan. Si aparece un problema, buscas una solución. Quienes te conocen saben que pueden contar contigo. Lo que quizá no ven es lo que ocurre cuando llegas a casa. La conversación que sigues repasando. La duda sobre si habrás hecho algo mal. El cansancio de acostarte mientras tu cabeza prepara el día siguiente. Puedes estar cumpliendo con todo y, aun así, no enco


El resto toma nota
Cuando una empresa cuida a alguien que atraviesa una dificultad, todo el equipo recibe un mensaje. Una reflexión sobre pertenencia, cuidado y confianza.


El enemigo invisible
Hay días en los que desayunas y, apenas unas horas después, vuelves a tener hambre, sueño o dificultad para concentrarte. Detrás de esa montaña rusa de energía puede estar la forma en la que combinamos los alimentos y cómo responde nuestra glucosa.


Como se siente ganar mucha seguridad en ti mismo
Sentirte seguro de ti mismo no significa no dudar nunca. A veces se parece más a dejar de vigilar cómo hablas, cómo actúas o qué piensan los demás de ti.


Abrir la nevera. Mirar instagram. Poner Netflix.
Hay cosas que hacemos porque queremos hacerlas. Y otras que hacemos para no escuchar lo que nos pasa. Hablamos de evitación emocional y de esas pequeñas conductas cotidianas que a veces utilizamos para seguir funcionando.


A las ocho de la tarde ya es demasiado tarde.
Decidir qué comer cada día parece algo pequeño. Pero hacerlo cuando ya estás cansado puede acabar condicionando tus elecciones. Planificar las comidas no solo ayuda a comer mejor: también puede liberar espacio mental.


¿Para qué? Si tampoco me duele tanto.
Si todavía puedes trabajar, conducir y hacer vida normal, es fácil pensar que no merece la pena ocuparse de ese dolor de espalda. Pero acostumbrarte a una molestia no significa que haya dejado de importar. A veces, el mejor momento para cuidarla es antes de que te obligue a parar.


El libro que necesitas leer
Criticamos para corregir, respondemos antes de escuchar y olvidamos reconocer lo que funciona. Una mirada psicológica a algunas de las ideas de Dale Carnegie que siguen teniendo sentido casi un siglo después.


Cuando no lo terminas todo
Llenar la agenda no siempre significa organizarse bien. El método ALPEN propone otra forma de gestionar el tiempo: decidir qué importa, calcular lo que realmente cabe y dejar espacio para lo inesperado.


Cuanta más seguridad necesitas, menos seguro te sientes
Comprobar. Anticipar. Revisar una vez más. Buscar seguridad puede tranquilizarnos durante unos minutos y, al mismo tiempo, hacer que cada vez la necesitemos más. La psicología explica por qué aprender a confiar puede ser más importante que intentar controlarlo todo.


Trauma psicológico y dolor físico: ¿qué relación tienen?
El dolor no siempre habla únicamente de daño. A veces también habla de un sistema nervioso que aprendió a protegerse. Comprender la relación entre trauma, miedo y dolor puede cambiar la forma en la que escuchamos al cuerpo.


Escoba mental: cuando una palabra ayuda a ordenar el ruido
pensamientos repetitivos, rumiación mental, cómo dejar de darle vueltas a las cosas, cómo parar los pensamientos, sobrepensamiento, cómo calmar la mente.


La ansiedad que te ha dado tan buena reputación
Hay una ansiedad que paraliza y otra que puede pasar inadvertida porque sigues funcionando, cumpliendo y llegando a todo. La historia de Marta nos ayuda a entenderla.


Miedo a hablar en público: sabes lo que quieres decir, hasta que tienes que decirlo
Puedes conocer perfectamente tu trabajo. Haber preparado la presentación. Saber que tienes criterio, experiencia y algo valioso que aportar. Y, aun así, unos minutos antes de hablar delante de otras personas, notar que algo cambia. El corazón se acelera. La boca se seca. Empiezas a pensar demasiado rápido. Te preocupa quedarte en blanco. Repasas mentalmente la primera frase una vez más. No necesariamente porque no estés preparado. A veces, precisamente, porque te importa hace


Tu jornada ha terminado. Tu cabeza todavía no.
Cierras el ordenador. Pero no terminas de trabajar. Mientras conduces recuerdas algo que deberías haber contestado. Durante la cena piensas en mañana. En la ducha aparece una conversación de esta mañana que quizá podrías haber gestionado de otra manera. Y cuando por fin tienes tiempo para descansar, tu cabeza decide utilizarlo para repasar todo lo pendiente. Tu jornada ha terminado. Tú todavía no. ¿Por qué no puedo desconectar del trabajo? Nuestro cerebro no funciona con un i


No estás pensando demasiado. Estás intentando que nada salga mal.
La ansiedad no siempre aparece como nervios o presión en el pecho. A veces piensa, anticipa y revisa cada decisión intentando evitar que algo salga mal. Y lo que parece responsabilidad puede terminar agotándote.


Te has acostumbrado. Ese es el problema.
Hay cosas que dejan de molestarnos no porque hayan desaparecido. Sino porque llevan demasiado tiempo con nosotros. El ruido de una carretera cuando vives al lado. Una silla incómoda en la que te sientas todos los días. O despertarte cansada cada mañana. Al principio lo notas. Después, te acostumbras. Y un día dejas de preguntarte si debería ser así. Con la alimentación pasa algo parecido. Te acostumbras a terminar de comer y sentirte hinchada. A necesitar un café para llegar


Has organizado las vacaciones perfectas. Ahora falta que aparezcas tú.
Cambiar de lugar no siempre significa descansar. Descubre cómo relajar el cuerpo, concentrarte en el presente y disfrutar realmente de tus vacaciones.


Lo que te pasó no fue para tanto. El problema es que tu cuerpo no opina lo mismo.
No todos los traumas nacen de situaciones extremas. Algunas experiencias aparentemente pequeñas dejan una huella que condiciona nuestras emociones, relaciones y respuestas. Descubre cómo reconocerla.


A veces necesitamos sentirnos mal, para poder estar mejor.
Hay cosas que llegan para hacernos sentir mejor y otras para conseguir que algo cambie. Entender para qué sirven las emociones negativas puede transformar nuestra manera de relacionarnos con el malestar.
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