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Salud mental
Psicología aplicada a la ansiedad, el estrés, la autoestima, la terapia psicológica, la gestión emocional y el bienestar mental.


Impecable
Todo lo que cuesta parecer que puedes con todo Respondes mensajes, cumples los plazos, recuerdas lo que los demás olvidan. Si aparece un problema, buscas una solución. Quienes te conocen saben que pueden contar contigo. Lo que quizá no ven es lo que ocurre cuando llegas a casa. La conversación que sigues repasando. La duda sobre si habrás hecho algo mal. El cansancio de acostarte mientras tu cabeza prepara el día siguiente. Puedes estar cumpliendo con todo y, aun así, no enco


El resto toma nota
Cuando una empresa cuida a alguien que atraviesa una dificultad, todo el equipo recibe un mensaje. Una reflexión sobre pertenencia, cuidado y confianza.


Como se siente ganar mucha seguridad en ti mismo
Sentirte seguro de ti mismo no significa no dudar nunca. A veces se parece más a dejar de vigilar cómo hablas, cómo actúas o qué piensan los demás de ti.


Abrir la nevera. Mirar instagram. Poner Netflix.
Hay cosas que hacemos porque queremos hacerlas. Y otras que hacemos para no escuchar lo que nos pasa. Hablamos de evitación emocional y de esas pequeñas conductas cotidianas que a veces utilizamos para seguir funcionando.


El libro que necesitas leer
Criticamos para corregir, respondemos antes de escuchar y olvidamos reconocer lo que funciona. Una mirada psicológica a algunas de las ideas de Dale Carnegie que siguen teniendo sentido casi un siglo después.


Cuando no lo terminas todo
Llenar la agenda no siempre significa organizarse bien. El método ALPEN propone otra forma de gestionar el tiempo: decidir qué importa, calcular lo que realmente cabe y dejar espacio para lo inesperado.


Cuanta más seguridad necesitas, menos seguro te sientes
Comprobar. Anticipar. Revisar una vez más. Buscar seguridad puede tranquilizarnos durante unos minutos y, al mismo tiempo, hacer que cada vez la necesitemos más. La psicología explica por qué aprender a confiar puede ser más importante que intentar controlarlo todo.


Trauma psicológico y dolor físico: ¿qué relación tienen?
El dolor no siempre habla únicamente de daño. A veces también habla de un sistema nervioso que aprendió a protegerse. Comprender la relación entre trauma, miedo y dolor puede cambiar la forma en la que escuchamos al cuerpo.


Escoba mental: cuando una palabra ayuda a ordenar el ruido
pensamientos repetitivos, rumiación mental, cómo dejar de darle vueltas a las cosas, cómo parar los pensamientos, sobrepensamiento, cómo calmar la mente.


La ansiedad que te ha dado tan buena reputación
Hay una ansiedad que paraliza y otra que puede pasar inadvertida porque sigues funcionando, cumpliendo y llegando a todo. La historia de Marta nos ayuda a entenderla.


Miedo a hablar en público: sabes lo que quieres decir, hasta que tienes que decirlo
Puedes conocer perfectamente tu trabajo. Haber preparado la presentación. Saber que tienes criterio, experiencia y algo valioso que aportar. Y, aun así, unos minutos antes de hablar delante de otras personas, notar que algo cambia. El corazón se acelera. La boca se seca. Empiezas a pensar demasiado rápido. Te preocupa quedarte en blanco. Repasas mentalmente la primera frase una vez más. No necesariamente porque no estés preparado. A veces, precisamente, porque te importa hace


Tu jornada ha terminado. Tu cabeza todavía no.
Cierras el ordenador. Pero no terminas de trabajar. Mientras conduces recuerdas algo que deberías haber contestado. Durante la cena piensas en mañana. En la ducha aparece una conversación de esta mañana que quizá podrías haber gestionado de otra manera. Y cuando por fin tienes tiempo para descansar, tu cabeza decide utilizarlo para repasar todo lo pendiente. Tu jornada ha terminado. Tú todavía no. ¿Por qué no puedo desconectar del trabajo? Nuestro cerebro no funciona con un i


No estás pensando demasiado. Estás intentando que nada salga mal.
La ansiedad no siempre aparece como nervios o presión en el pecho. A veces piensa, anticipa y revisa cada decisión intentando evitar que algo salga mal. Y lo que parece responsabilidad puede terminar agotándote.


Has organizado las vacaciones perfectas. Ahora falta que aparezcas tú.
Cambiar de lugar no siempre significa descansar. Descubre cómo relajar el cuerpo, concentrarte en el presente y disfrutar realmente de tus vacaciones.


Lo que te pasó no fue para tanto. El problema es que tu cuerpo no opina lo mismo.
No todos los traumas nacen de situaciones extremas. Algunas experiencias aparentemente pequeñas dejan una huella que condiciona nuestras emociones, relaciones y respuestas. Descubre cómo reconocerla.


A veces necesitamos sentirnos mal, para poder estar mejor.
Hay cosas que llegan para hacernos sentir mejor y otras para conseguir que algo cambie. Entender para qué sirven las emociones negativas puede transformar nuestra manera de relacionarnos con el malestar.


Pensar mucho no significa pensar mejor
Pensar, analizar y anticiparse puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. Hasta que deja de hacerlo. A veces no seguimos pensando porque nos falte información, sino porque buscamos una certeza que ninguna decisión puede ofrecernos.


Tu ansiedad puede ser una de las razones por las que te va tan bien
Y ese es precisamente el problema. Hay una idea sobre la ansiedad que nos hemos creído demasiado rápido: que la ansiedad te impide funcionar. No siempre. A veces hace exactamente lo contrario. Te hace llegar antes. Prepararte más. Revisarlo otra vez. Pensar en lo que podría salir mal. No olvidarte de nada. Resolver antes de que aparezca el problema. Y, visto desde fuera, eso tiene un nombre bastante atractivo: ser una persona muy competente. El problema es que nadie pregunta


Presumir de no necesitar un psicólogo no es fortaleza. Es desconocimiento.
Un joven empezó a trabajar en una profesión que no conocía. No buscó un maestro. No pidió consejo. No quiso aprender de nadie. Pensaba que hacerlo solo demostraba carácter. Durante meses repitió los mismos errores. Avanzaba despacio, se frustraba y culpaba al trabajo, al mercado y a los demás. Hasta que conoció a alguien que llevaba veinte años haciendo aquello que él intentaba aprender. En una conversación entendió lo que no había conseguido ver durante meses. No le faltaba


Dormir no siempre significa haber descansado
Has dormido ocho horas. Al menos eso dice el reloj. Sin embargo, cuando suena la alarma, tu primera sensación no es haber descansado. Es calcular cuánto falta para poder volver a la cama. Te levantas, preparas café y comienzas el día. Cumples, respondes y haces lo necesario, pero cualquier tarea parece requerir un esfuerzo mayor del que debería. Quizá piensas que necesitas dormir más, organizarte mejor o recuperar la motivación. Pero dormir y descansar no siempre son exactame
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