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Fisioterapeuta en Huesca: el primer paso para comprender y reducir tu dolor

Foto del escritor: Especialista en fisioterapia
Especialista en fisioterapia
18 ago
4 min de lectura



Hay personas que llegan a fisioterapia señalando un punto exacto de su espalda.

“Me duele aquí”.


Esperan que la consulta empiece directamente en ese lugar. Pero, antes de tratarlo, necesitamos saber qué estaba haciendo su cuerpo cuando comenzó el dolor, qué movimientos ha dejado de realizar y cuánto espacio ha ido ocupando esa molestia en su vida.


Porque una espalda no llega sola a consulta. Llega con una jornada laboral, unas horas de sueño, una forma de moverse y, en ocasiones, con el temor de que cualquier movimiento pueda empeorarla.


Por eso, en LGS Clinic la primera consulta de fisioterapia no comienza únicamente en el lugar que duele.

Comienza intentando comprender qué está ocurriendo.


Primero necesitamos escuchar tu historia

Dos personas pueden acudir con dolor cervical y necesitar intervenciones muy diferentes.


Una puede pasar ocho horas delante del ordenador, enlazando reuniones sin apenas cambiar de posición. Otra puede haber dejado de hacer ejercicio porque teme que el dolor aumente. Una tercera quizá se despierta cada mañana con la mandíbula apretada y los hombros en tensión.


El lugar del dolor puede parecer el mismo, pero la historia no lo es.


Durante la primera consulta hablamos sobre:

  • Cuándo comenzó la molestia.

  • Si apareció de forma progresiva o después de un movimiento concreto.

  • Qué actividades la aumentan o la alivian.

  • Cómo afecta a tu trabajo, descanso o vida cotidiana.

  • Si has dejado de realizar algún movimiento por miedo.

  • Qué tratamientos has recibido anteriormente.

  • Si existen pruebas, diagnósticos o informes médicos.

  • Qué esperas recuperar con la fisioterapia.


No buscamos únicamente identificar qué estructura puede estar implicada. También queremos entender cómo está condicionando el dolor tu manera de moverte y de vivir.


Valoramos cómo se mueve tu cuerpo

Después de esta primera conversación realizamos una valoración individual.

Dependiendo del motivo de consulta, podemos observar:

  • Movilidad.

  • Fuerza.

  • Coordinación.

  • Equilibrio.

  • Respiración.

  • Tolerancia a determinados movimientos.

  • Gestos relacionados con el trabajo o la actividad física.

  • Sensibilidad de la zona afectada.

  • Posibles limitaciones funcionales.


No se trata de examinar si te mueves “bien” o “mal”.

Se trata de descubrir qué movimientos resultan difíciles, cuáles producen inseguridad y qué capacidad necesitamos recuperar.


La valoración debe adaptarse a cada persona. No todas las molestias necesitan las mismas pruebas ni todas las personas deben conseguir los mismos rangos de movimiento.


La postura no siempre es la única responsable

Cuando aparece dolor de cuello o espalda, es habitual pensar que el problema está en una mala postura.


Sin embargo, el cuerpo no necesita permanecer inmóvil en una posición perfecta. Necesita variedad, movimiento y una carga que pueda tolerar.


El malestar puede estar relacionado con distintos factores:

  • Pasar demasiado tiempo en la misma posición.

  • Haber aumentado bruscamente una actividad.

  • Moverse menos por temor al dolor.

  • Dormir o recuperarse peor.

  • Mantener tensión de forma continuada.

  • Realizar movimientos repetitivos.

  • Atravesar un periodo de mayor estrés.

  • No disponer todavía de la fuerza o movilidad necesarias para una determinada actividad.


Por eso, la primera consulta no consiste únicamente en corregir cómo te sientas.

Necesitamos observar el conjunto.


¿Hay tratamiento durante la primera sesión?

Habitualmente, después de la valoración se puede iniciar el tratamiento, siempre que resulte adecuado y no exista ninguna señal que requiera una exploración médica previa.


La intervención puede incluir:

  • Terapia manual.

  • Movilización.

  • Ejercicio terapéutico.

  • Trabajo respiratorio.

  • Educación sobre el dolor.

  • Recomendaciones para la vida cotidiana.

  • Adaptación temporal de determinadas actividades.

  • Pautas sencillas para realizar en casa.

  • Neuromodulacion Nesa Xsignal


No todas estas herramientas son necesarias en todos los casos.

El tratamiento se decide a partir de la valoración y de los objetivos acordados. No buscamos aplicar una técnica porque sea la habitual, sino escoger aquello que puede resultar más útil para tu situación.


No siempre se trata de eliminar inmediatamente el dolor

Es comprensible querer que la molestia desaparezca cuanto antes.

Pero la recuperación no siempre se mide únicamente por la intensidad del dolor.


También puede observarse en otros cambios:

  • Volver a realizar un movimiento con confianza.

  • Trabajar con menos limitaciones.

  • Recuperar una actividad que habías abandonado.

  • Dormir con mayor comodidad.

  • Comprender qué puedes hacer cuando aparece una molestia.

  • Dejar de vigilar constantemente la zona.

  • Mejorar progresivamente la fuerza o la movilidad.


Reducir el dolor es importante, pero recuperar la función y la seguridad en el propio cuerpo también forma parte del tratamiento.


¿Qué debes llevar a la primera consulta?

Si dispones de informes médicos o pruebas relacionadas con el motivo de consulta, puedes traerlos.

También es útil que nos indiques:

  • La medicación que tomas.

  • Intervenciones o lesiones anteriores.

  • Tratamientos que ya has probado.

  • Actividades que actualmente no puedes realizar.

  • Cualquier diagnóstico médico relevante.

Para la valoración, es recomendable acudir con ropa cómoda que permita moverte con facilidad.

No necesitas preparar ninguna explicación perfecta. La primera consulta está precisamente para ordenar la información y decidir por dónde empezar.



¿Cuándo es necesaria una valoración médica?

La fisioterapia puede ayudar en numerosos problemas musculoesqueléticos, pero existen situaciones que requieren valoración médica.


Debes consultar si el dolor:

  • Ha aparecido después de un traumatismo importante.

  • Es intenso, repentino o está empeorando rápidamente.

  • Se acompaña de fiebre o malestar general.

  • Produce una pérdida importante de fuerza o sensibilidad.

  • Aparece junto con alteraciones neurológicas.

  • Te despierta repetidamente por la noche.

  • Se acompaña de otros síntomas que te preocupan.


Si durante la primera consulta identificamos alguna señal que necesite otra valoración, te lo indicaremos.

Derivar también forma parte de una buena atención sanitaria.


Fisioterapia desde una mirada coordinada

El dolor puede influir en el sueño, el estado de ánimo, el movimiento y la alimentación. Del mismo modo, la ansiedad, el cansancio y algunos hábitos pueden modificar la forma en la que el cuerpo responde.


Por eso, cuando está indicado y la persona lo autoriza, fisioterapia puede coordinarse con psicología o nutrición.


Esto no significa que todas las personas necesiten tres tratamientos.

Significa que no observamos una espalda como si estuviera separada de la persona que la sostiene.


Tu fisioterapeuta en Huesca

Quizá hayas llegado pensando que necesitas que alguien trate exactamente el punto en el que te duele.

Puede que también necesites comprender por qué apareció, qué has dejado de hacer desde entonces y cómo recuperar progresivamente la confianza en tu cuerpo.


En LGS Clinic comenzamos con una valoración individual para establecer un tratamiento adaptado a tu situación.

Porque la fisioterapia no debería limitarse a aliviar una molestia durante unos días.

Debería ayudarte a recuperar aquello que el dolor ha ido condicionando.

LGS Clinic

Reserva tu primera consulta de fisioterapia.


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