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Abrir la nevera. Mirar instagram. Poner Netflix.

Foto del escritor: Lucía Gracia Solana
Lucía Gracia Solana
hace 6 días
2 min de lectura

En psicología hablamos de evitación emocional cuando intentamos alejarnos, distraernos o reducir el contacto con pensamientos, emociones o sensaciones que nos resultan incómodos.


Y no siempre parece evitación.


Puede parecer simplemente abrir Instagram, buscar algo que comer, llenar la agenda, encender Netflix o seguir trabajando un rato más.


Abres la nevera.


No tienes hambre.


La cierras.


Coges el teléfono. Escribes un WhatsApp. Miras Instagram. Pones una serie que ni siquiera te interesa demasiado.


A veces hacemos cosas no porque queramos hacerlas.


Sino porque durante unos minutos consiguen que no prestemos atención a otra cosa.


A ese pensamiento que lleva días dando vueltas.


A esa espalda que lleva semanas avisando.


Al cansancio que ya hemos empezado a considerar normal.


O a ese hambre que quizá no tenía tanto que ver con comer.


Evitar no siempre parece evitar.


A veces parece estar ocupado.


Seguir trabajando. Mirar el móvil. Comer algo. Encender la televisión. Decir “ya se me pasará”.


Y funciona.


Al menos durante un rato.


El problema es que aquello a lo que no prestamos atención no necesariamente desaparece.


El cuerpo también aprende a esperar


Puedes acostumbrarte a levantarte con la espalda rígida.


A llegar a las seis de la tarde sin energía.


A vivir con la cabeza permanentemente encendida.


A comer deprisa y sin saber demasiado bien si tenías hambre.


A dormir peor de lo que dormías antes.


Y como puedes seguir funcionando, sigues.


Quizá por eso una de las frases que más repetimos es:


“No estoy tan mal.”


Y probablemente sea verdad.


Pero cuidarse no debería empezar solamente cuando estamos mal.


Psicología, fisioterapia y nutrición tienen algo en común


Empiezan prestando atención a uno mismo.


¿Qué lleva tiempo intentando decirte tu cuerpo?


¿Qué pensamiento estás intentando no pensar?


¿Qué hábito estás utilizando para compensar cómo te sientes?


¿Qué pequeña molestia has incorporado a tu vida como si tuviera que estar ahí?


No se trata de analizar cada cosa que hacemos.


A veces abrir la nevera es simplemente abrir la nevera.


Y ver Netflix puede ser una estupenda manera de descansar.


Pero otras veces merece la pena preguntarse:


¿Qué estaba sintiendo justo antes de hacer esto?


Puede que la respuesta no sea importante.


O puede que lleves bastante tiempo intentando no escucharla.


En LGS Clinic trabajamos desde Psicología, Fisioterapia y Nutrición para cuidar la salud también antes de que sea urgente.


Porque hay cosas en las que pensamos mucho cuando dejan de funcionar.

Y muy poco mientras todavía podemos cuidarlas.


Puedes reservar tu sesión enviando un mail a info@lgsclinic.es


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