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Dormir no siempre significa haber descansado

Foto del escritor: Lucía Gracia Solana
Lucía Gracia Solana
18 ago
3 min de lectura


Has dormido ocho horas.


Al menos eso dice el reloj.


Sin embargo, cuando suena la alarma, tu primera sensación no es haber descansado.


Es calcular cuánto falta para poder volver a la cama.


Te levantas, preparas café y comienzas el día. Cumples, respondes y haces lo necesario, pero cualquier tarea parece requerir un esfuerzo mayor del que debería.


Quizá piensas que necesitas dormir más, organizarte mejor o recuperar la motivación.

Pero dormir y descansar no siempre son exactamente lo mismo.


A veces el cuerpo permanece quieto mientras la mente continúa trabajando. Otras veces, el dolor interrumpe la recuperación, la alimentación no aporta suficiente energía o llevas demasiado tiempo moviéndote menos de lo que necesitas.

El cansancio no siempre pertenece a una única parte de ti.


Tu cabeza puede continuar trabajando mientras duermes

Puedes terminar la jornada laboral y seguir repasando mentalmente todo lo ocurrido.

Una conversación pendiente. El correo que debes responder. Lo que no salió como esperabas. Todo lo que necesitas resolver al día siguiente.


Aunque consigas dormir, la preocupación, la autoexigencia y la dificultad para desconectar pueden hacer que el descanso resulte poco reparador.


Algunas señales son:

  • Llegar agotada a la cama y no poder detener la mente.

  • Despertarte pensando inmediatamente en tus responsabilidades.

  • Sentirte culpable cuando descansas.

  • Necesitar tener todo previsto para sentir tranquilidad.

  • Notar que cualquier imprevisto te exige más esfuerzo del habitual.


El cansancio no siempre procede únicamente de lo que haces. También puede estar relacionado con el nivel de vigilancia con el que lo haces.


El cuerpo también puede despertarse cansado

El dolor, la rigidez y la tensión pueden influir en la calidad del descanso.

Quizá te levantas con la mandíbula apretada, el cuello rígido o la zona lumbar cargada. Durante el día, el cansancio hace que te muevas menos. Y, cuanto menos te mueves, más esfuerzo parecen requerir algunas actividades.


Puede aparecer un círculo:

Estoy cansada, por eso me muevo menos. Me muevo menos y cada actividad me exige más esfuerzo.


Una valoración de fisioterapia puede ayudar a revisar el dolor, la movilidad, la respiración y la tolerancia a la actividad.


No se trata de obligarte a hacer más, sino de encontrar el movimiento que tu cuerpo puede recuperar progresivamente.


Comer “bien” no siempre garantiza energía suficiente

Un desayuno muy ligero, una comida rápida, demasiadas horas sin comer o depender constantemente del café pueden generar una energía inestable.


Tal vez consigues sostener la mañana, pero por la tarde te cuesta concentrarte y llegas a la noche con mucha hambre.


Puede ser útil observar:

  • Cuánto tiempo pasa entre comidas.

  • Si la cantidad que comes es suficiente.

  • Cuánta agua bebes.

  • Cuándo consumes café.

  • Si llegas a la cena con hambre intensa.

  • Si tus horarios cambian constantemente.


La consulta de nutrición no consiste únicamente en decirte qué alimentos son saludables. También puede ayudarte a organizar una alimentación compatible con tu jornada y tus necesidades.


No todo cansancio se explica por el ritmo de vida

El cansancio persistente no debe atribuirse automáticamente a la ansiedad, la falta de movimiento o la alimentación.


También puede estar relacionado con anemia, alteraciones tiroideas, problemas del sueño, cambios hormonales, medicamentos u otras condiciones médicas.


Conviene solicitar una valoración médica si el cansancio:

  • Se mantiene durante varias semanas.

  • No mejora aunque descanses.

  • Es intenso o aparece de forma repentina.

  • Interfiere significativamente en tu vida.

  • Se acompaña de pérdida de peso, fiebre, palpitaciones, falta de aire u otros síntomas que te preocupan.


Quizá no necesitas exigirte un poco más

Cuando el cansancio se mantiene, es fácil intentar compensarlo con más café, más control o más esfuerzo.


Pero recuperar energía puede requerir otra cosa: reducir la actividad mental, volver a moverte, comer suficiente o pedir una valoración sanitaria.


En LGS Clinic trabajamos desde psicología, fisioterapia y nutrición para identificar qué factores están influyendo y cuál puede ser el primer paso.


Esto no significa que necesites tres tratamientos.


Significa que no observamos la mente, el cuerpo y los hábitos como si funcionaran por separado.


Porque cuando dormir deja de ser suficiente, quizá no necesitas hacer más.


Quizá necesitas comprender qué llevas demasiado tiempo intentando sostener.


LGS Clinic · Huesca



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